martes, octubre 17, 2006

La expedici'on contin'ua.

por Mark Wendell

Esta maldita m'aquina de escribir no me permite utilizar acentos! La m'ia la dej'e en la mesilla con una nota de "no olvidar". Las cosas de las prisas, los nervios del viaje.

Los vuelos transcurrieron con normalidad. Sospecho que estoy siendo vigilado. Dos agentes franceses estaban infiltrados en el avi'on que me llevaba hasta Saigon, con escala en Bangkok. Estos, simulando ser un par de bebidos cincuentanieros con destino la tailandia del turismo sexual, no dejaron de vigilarme... con los ojos cerrados y el aliento apestando a vino. Una gran actuaci'on, sobre todo la del que en el despegue estaba sin cinturon, con las rodillas en el suelo y la cabeza en el asiento... todo un espect'aculo. Tal vez quer'ian llamar poco la atenci'on...

La llegada a Saigon no pudo ser m'as sencilla. Ning'un problema en la aduana, nada m'as pasarla est'an situadas unas oficinas para cambio de divisas, otra para reserva de habitaciones, y en la misma ofrecen el viaje en taxi todo inclu'ido.

Me pregunto si el tr'afico tambi'en es simulado. Una estrateg'ia del gobierno para... no se, no tengo explicaci'on alguna. Es como una calle de madrid en hora punta, pero en la carretera con bicis, motos, coches y camiones. Es casco brilla por su ausencia, claro.

Mi gu'ia de excepci'on aterriz'o pocas horas m'as tarde. Se puede decir que en esta ciudad, el gu'ia era yo... con unas horas m'as de estancia claro. Ella pon'ia el idioma y el encanto, todo hay que decirlo.

Las visitas en Ho Chi Minh no han dado de momento el resultado esperado. No pude recoger ning'un rumor sobre seres sobrenaturales causando altercados en la ciudad. Aun tengo que investigar la literatura local para poder hacer las preguntas adecuadas.

En el delta del Mekong m'as de lo mismo. Llegamos hasta Can Tho via Sadec, el lugar que aparece en la novela "El amante", a indicaci'on de la seniorita Gurami. Nunca pens'e que ah'i pudieramos encontrar algo relacionado con el reportaje... pero es posible que tuviera relaci'on. Todas las j'ovenes del lugar cuchicheaban entre ellas muy alteradas. Algo que ver con un hombre chino loco de amor, seg'un la traducci'on de la seniorita Gurami. Casualidad, indicio?

En cualquier caso, el trabajo de Begg le obligaba a volver a Hanoi, y a mi a continuar la investigaci'on en el centro del pa'is. A Hoian, v'ia Saigon - Danang en avi'on y taxi. Otra casualidad, o algo m'as? En el vuelo entabl'e conversaci'on con un inform'atico vietnamita que me ofreci'o toda su amabilidad e incluso el servicio de su hermano para llevarme hasta Hoian. Rehus'e amablemente su ofrecimiento, y llegu'e hasta Hoian sin percance alguno. A pesar, sigo diciendo, del tr'afico que esta vez era nocturno y por ende, m'as peligroso.

Hoian estaba tomado por las fuerzas de seguridad, debido a una reuni'on del APEC, un congreso de pa'ises asi'aticos que se est'a celebrando por todo el pa'is. Pocos altercados puede haber en una ciudad pequenita como esa, encantadora, antigua y tur'istica. Tal vez las figuras en el lago, un drag'on, una serpiente... que se mov'ian de una forma tan poco natural a la luz de las l'amparas de agua, a trav'es de una cerveza tiger...

Y tal vez sea tambi'en casualidad que hoy en Hue, en el hotel donde estoy conectado a internet, un local se ha instalado a mi lado y est'a haciendo karaoke con los cascos, mientras juega al buscaminas, y yo soy abrasado por los insectos justo hoy que me he puesto pantalones cortos y no me he bajado el antimosquitos...

Me temo que tengo que aplazar esta 'ultima parte del reportaje para un momento m'as apropiado. Seguir'e informando mientras me acerco a la 'ultima parte del viaje, Tonkin.

lunes, octubre 09, 2006

Reportaje especial: supervillanos en Tonkin?

por Mark Wendell

Lunes, 9 de octubre. El día ha amanecido lluvioso, pero parece despejarse en esta templada mañana de Manhattan. La gran manzana está despierta desde hace ya unas horas, mientras este reportero se prepara para un viaje al oriente, al páis de un pueblo que se considera como el bambú: flexible y resistente.

Vietnam. En este lugar de arrozales y dragones, de selvas, calor y humedad ocurren recientemente extraños sucesos que intrigan a las diplomacias de numerosos estados occidentales. Según filtraciones a la prensa por parte de personal de la embajada americana, grupos narcotraficantes se hacen fuertes al norte del país, en las junglas cercanas a la frontera con china. Informes de la policía de Hanoi apuntan incluso diversos ataques en la zona conocida como la pagoda del Perfume, importante fuente de visitas turísticas a 60Km. al sur de la ciudad. Sin embargo, algunos detalles de estos hechos despiertan enormemente mi curiosidad.

Uno de estos asaltos fue presenciado por un grupo de diplomáticos franceses, quienes se temieron un secuestro. Afortunadamente, los atacantes parecían tener como objetivo el saqueo de Giai Oan Chu, una de las pagodas de este complejo de edificios religiosos.

Los comentarios de varios de estos testigos me llevan a relacionar estos actos de vandalismo con los acaecidos en las últimas semanas aquí mismo, en Nueva York.
Uno de ellos atribuía el liderazgo de este grupo a un ser de leyenda vietnamita, una gigante tortuga dorada empuñando la espada divina con la que el emperador Ly Thai expulsó a los chinos invasores en el siglo XV.

Con el permiso del editor, el señor Jefferson, allí me dirijo para comprobar las conexiones de esta extraña coincidencia. Quiero agradecer desde aquí la ayuda fundamental de una residente local, la señorita Begg Gurami, quién me facilitará la visita y el reportaje.

Seguiré informandoles puntualmente. Les saluda,

M. Wendell